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Cómo cuidar la piel antes y después del maquillaje

Cómo cuidar la piel antes y después del maquillaje

¿Notas que tu base no se asienta bien, que los poros se ven más de lo normal o que tu piel luce apagada tras desmaquillarte? Cuidar la piel antes y después del maquillaje es tan importante como elegir una buena base. En esta guía encontrarás pasos claros para proteger la barrera cutánea, prolongar la duración del maquillaje y mantener una piel sana una vez lo retires. Sigue leyendo para descubrir una rutina completa, adaptada a tu tipo de piel y a tus objetivos.

Por qué la preparación y el postmaquillaje importan

El maquillaje puede realzar tu piel, pero también puede acentuar la deshidratación, la textura o la sensibilidad si no hay una preparación adecuada. Además, tras horas con pigmentos, filtros y polvos, la piel necesita una limpieza correcta y activos calmantes para recuperar su equilibrio. Una buena rutina:

  • Protege la barrera cutánea y reduce la pérdida de agua transepidérmica.
  • Mejora el acabado del maquillaje (más uniforme y duradero, menos parches).
  • Disminuye el riesgo de brotes y de poros obstruidos.
  • Previene irritaciones en zonas sensibles como el contorno de ojos o la comisura de los labios.

Rutina antes del maquillaje (mañana)

Limpieza suave

Empieza con un limpiador gentil acorde a tu piel. Busca fórmulas sin sulfatos agresivos, con pH fisiológico. Masajea 30–45 segundos con agua tibia y retira sin frotar. Evita sobrelimpiar: una piel tirante se verá más acartonada bajo la base.

Tónico o esencia hidratante

Un paso ligero aporta agua antes de los tratamientos. Elige ingredientes como glicerina, ácido hialurónico o pantenol. Aplica con las manos presionando suavemente y espera 20–30 segundos a que se asiente.

Sérum según objetivo

  • Hidratación y relleno: ácido hialurónico, betaína, polímeros hidratantes.
  • Luminosidad y antioxidantes: vitamina C estable (por la mañana) o niacinamida 4–5% para tono más uniforme.
  • Seborregulación: niacinamida, zinc o extractos calmantes si tu zona T brilla rápido.

Aplica 3–5 gotas y distribuye en rostro, cuello y orejas. Espera 30–60 segundos antes del siguiente paso.

Contorno de ojos ligero

Opta por texturas en gel o crema ligera para evitar que el corrector se cuartee. Busca cafeína para descongestionar o pantenol para calmar. Aplica el equivalente a un grano de arroz por ojo, sin frotar.

Hidratante adecuada a tu tipo de piel

  • Piel seca: cremas con ceramidas, escualano o mantecas ligeras.
  • Piel mixta: gel-crema; más cantidad en mejillas, menos en la zona T.
  • Piel grasa: fórmulas oil-free con geles humectantes, no comedogénicas.
  • Piel sensible: minimalista, sin perfume, con alantoína o pantenol.

Deja que se absorba 1–2 minutos. Una buena hidratación minimiza la textura y ayuda a que el maquillaje se funda con la piel.

Protector solar (imprescindible)

Usa un SPF 30–50 de amplio espectro como última capa de cuidado. Aplica la cantidad adecuada (dos líneas en los dedos para rostro y cuello). Prefiere texturas en gel o fluido si te maquillas después para evitar pilling. No mezcles el protector con la base: reducirá la protección.

Prebase (opcional y estratégica)

  • Poros difuminados: prebases de silicona ligera o polímeros blur.
  • Agarre del maquillaje: prebases acuosas con polímeros fijadores.
  • Rostro apagado: prebases iluminadoras sin partículas gruesas.

Aplica en capas finas solo donde lo necesites (zona T, mejillas con poro marcado). Demasiado producto puede hacer que la base se deslice.

Ajusta el acabado que quieres

  • Acabado luminoso: niebla hidratante antes de la base, o una gota de aceite ligero en mejillas secas (evita zona T).
  • Acabado mate: papel secante tras la hidratante y una veladura de polvo traslúcido en la zona T antes de la base.

Labios y ojos: preparación rápida

  • Labios: retira descamación con un paño húmedo suave; aplica bálsamo y deja actuar mientras realizas la base.
  • Párpados: si usas sombras, una prebase específica mejora la duración y evita pliegues.

Rutina después del maquillaje (noche)

Doble limpieza eficaz y respetuosa

  1. Desmaquillante oleoso (aceite o bálsamo): masajea en seco 45–60 segundos para disolver filtros, base y productos waterproof. Emulsiona con agua tibia y aclara.
  2. Limpiador acuoso: gel o crema suave para retirar residuos. Masajea 30–45 segundos y aclara. Evita el agua muy caliente.

Para ojos, empapa un disco con desmaquillante bifásico, apoya 10–15 segundos y desliza sin arrastrar. Esto protege pestañas y la piel fina del párpado.

Tónico hidratante o bruma calmante

Devuelve agua a la piel y ayuda a restablecer el confort tras la limpieza. Ingredientes útiles: ácido hialurónico, pantenol, alantoína, extracto de centella.

Tratamientos nocturnos inteligentes

  • Niacinamida: favorece barrera y equilibrio de sebo, buena para uso frecuente.
  • AHA/BHA: ácido láctico o glicólico 1–2 noches/semana para textura; salicílico en piel con tendencia a poros obstruidos. No los combines con retinoides la misma noche.
  • Retinoides: por la noche, 2–4 veces/semana según tolerancia. Evítalos la víspera de un evento si te descamas con facilidad.
  • Mascarillas reparadoras: ceramidas, escualano o centella cuando notes la piel fatigada.

Hidratante y sellado

Aplica una crema nutritiva acorde a tu piel. Si notas tirantez, añade una capa oclusiva ligera (por ejemplo, una crema bálsamo) en zonas secas para evitar pérdida de agua durante la noche.

Contorno de ojos y labios

Usa una crema de ojos calmante si los notas sensibles tras retirar máscara o delineador. En labios, un bálsamo denso o mascarilla de noche para prevenir grietas.

Frecuencia, calendario y ajustes según temporada

  • Exfoliación: 1–2 veces/semana si buscas suavizar textura. En piel sensible, cada 10–14 días. Evita exfoliar el mismo día de un evento importante para prevenir rojeces.
  • Mascarillas: hidratantes 2–3 veces/semana si te maquillas a diario; de arcilla 1 vez/semana en piel grasa, solo en zona T para no resecar las mejillas.
  • Clima: en invierno refuerza con cremas más densas; en verano apuesta por geles ligeros y reaplicación de SPF con brumas o polvos con filtro.

Recomendaciones por tipo de piel

Piel seca o deshidratada

  • Capas finas de humectantes (glicerina, ácido hialurónico) y emolientes (escualano, ceramidas) antes de la base.
  • Evita polvos pesados; sella solo donde lo necesites.
  • Por la noche, mascarillas reparadoras y oclusivos ligeros en zonas conflictivas.

Piel grasa o con tendencia acneica

  • Gel hidratante y prebases seborreguladoras en zona T. Niacinamida y BHA ayudan a mantener los poros despejados.
  • Usa bases y protectores non-comedogenic. Papeles matificantes para retoques en lugar de más capas de polvo.
  • No sobrelimpies: dos limpiezas al día son suficientes; el exceso puede aumentar la producción de sebo.

Piel mixta

  • Personaliza por zonas: gel en la zona T, crema en mejillas. Prebase mate en la frente y luminosa en pómulos si quieres realce.
  • Exfoliación suave y localizada para evitar resecar las áreas secas.

Piel sensible o con rosácea

  • Fórmulas sin perfume y con pocos ingredientes. Pantenol, alantoína y centella para calmar.
  • Preferencia por protectores solares minerales. Evita mentol, eucalipto y exfoliaciones agresivas.
  • Aplica con toques, no frotes; usa brochas muy limpias para reducir irritación.

Higiene de herramientas y seguridad

  • Brochas: lávalas 1–2 veces por semana con jabón suave; aclara hasta que el agua salga limpia. Seca con las cerdas hacia abajo o en horizontal para proteger el pegamento.
  • Esponjas: enjuaga tras cada uso y lava a fondo varias veces por semana. Sustitúyelas con regularidad.
  • Manos limpias antes de aplicar skincare y maquillaje. Evita tocarte la cara durante el día.
  • No compartas cosméticos, especialmente productos de ojos y labios.
  • Caducidad: máscara de pestañas 3 meses; delineadores 6–12 meses; bases 12–24 meses; labiales 12–24 meses. Desecha si huele raro, cambia de color o textura.
  • Almacenamiento: lejos de calor y luz directos para preservar activos y textura.
  • Prueba de parche con nuevos activos si tu piel es reactiva. Ante irritación persistente, suspende su uso y consulta a un dermatólogo.

Protección solar y maquillaje: cómo compatibilizarlos

  • Aplica SPF 30–50 como último paso de cuidado y antes del maquillaje, en cantidad suficiente.
  • Reaplica cada 2–3 horas si estarás al sol. Hazlo con brumas con filtro o polvos minerales con SPF para no arrastrar la base.
  • No mezcles el protector con la base ni lo diluyas; reduce su eficacia. Si quieres color, usa un protector con tono encima de tu SPF o una base con SPF como complemento, no como único filtro.
  • Refuerza con medidas físicas: gafas de sol, sombrero, sombra en horas de mayor radiación.

Errores comunes que arruinan piel y maquillaje

  • Dormirse con maquillaje: favorece la obstrucción de poros e irritación ocular.
  • Usar solo toallitas: no limpian en profundidad; úsalas solo de emergencia y sigue con limpieza adecuada.
  • Exfoliar en exceso: piel más reactiva y maquillaje que se descama. Prioriza la constancia suave.
  • Aplicar demasiados productos sin dejarlos absorber: genera bolitas y capas inestables.
  • Frotar los ojos al desmaquillar: causa caída de pestañas y líneas finas.
  • Ignorar cuello y orejas en la preparación y la limpieza: puede quedar contraste de color o residuos.
  • No lavar herramientas con regularidad: acumulan bacterias y aceites que provocan brotes.
  • Combinar retinoides y ácidos fuertes la misma noche: riesgo de irritación.

Checklist rápida paso a paso

Antes del maquillaje (mañana)

  • Limpieza suave
  • Tónico/esencia hidratante
  • Sérum (hidratante, antioxidante o seborregulador)
  • Contorno de ojos ligero
  • Hidratante acorde a tu piel
  • Protector solar SPF 30–50
  • Prebase según necesidad (opcional)

Después del maquillaje (noche)

  • Desmaquillante oleoso
  • Limpiador acuoso
  • Tónico o bruma calmante
  • Tratamiento nocturno (niacinamida, AHA/BHA o retinoide en noches alternas)
  • Hidratante y, si hace falta, oclusivo ligero
  • Bálsamo labial

Extras útiles

  • Mascarillas hidratantes 2–3 veces/semana
  • Exfoliación controlada 1–2 veces/semana
  • Limpieza de brochas y esponjas 1–2 veces/semana

Si tienes acné inflamatorio, dermatitis, rosácea severa o alergias frecuentes, consulta con un dermatólogo para adaptar la rutina a tus necesidades y tolerancia.